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lunes, 30 de julio de 2012

Sospechoso



En el capítulo de las actividades del inquieto género humano sobre la capacidad de algunos para hacerse, a base de efectos especiales, un lugar en las páginas de la Historia, destaca la truculenta conquista del poder por Castro, en Cuba, y su forma de tomar el pelo a todo el mundo, con sus procesiones, sus medallas religiosas, sus santos llevados en andas para hacerse grato a los guajiros y sus palomas blancas revoloteando en torno al líder conquistador, para asombro de los habaneros y arrobo de las habaneras.

Todos estos detalles irán siempre unidos al recuerdo de la construcción en Cuba, de rampas de lanzamiento de cohetes con cabezas atómicas, con un Castro dispuesto a acabar en un grandioso holocausto nuclear, tanto con la Revolución cubana, como con el resto del Mundo universo, mientras exultante se fumaba un cohiba.

Dado este historial de Fidel, resulta sospechoso el asunto de la muerte accidental del disidente cubano Oswaldo Payá y de un acompañante, en una carretera de la Perla del Caribe, con todos los visos de ser un montaje llevado a cabo por los meritorios de Fidel y de su hermano.

La conducta de las autoridades cubanas que llevan el caso, no es coherente. Si quieren "atizar" a J.M. Aznar y a Esperanza Aguirre, amenazándoles  con encarcelar durante dos décadas al joven Alcarromero, de su Partido, el conductor del coche accidentado, ¿por qué retiene el Ministerio Cubano del Interior al ciudadano sueco Jens Aron, somnoliento acompañante del anterior?  

domingo, 29 de julio de 2012

La evaporación de los capitales

A la izquierda la torre de Bankia

La semana pasada hicieron sus declaraciones ante la comisión de investigación parlamentaria nombrada al efecto, los responsables de Bankia, antigua Caja de Ahorros de Madrid, fusionada con otras cinco o seis Cajas de Ahorro provinciales, en la que se han evaporado 24.000 millones de euros (que deberán reponer los 43 millones de habitantes de este País tan dado a la chanza y al jolgorio, según el Subdirector de la OCDE, aportando cada contribuyente 500 euros previamente pagados con sus impuestos, entre risas danzas y libaciones)

Los comparecientes, muy circunspectos y graves como requería la ocasión, leyeron los discursos correspondientes que les exoneraban de cualquier sospecha de culpa, faltaría más, pasándola bien hacia arriba o hacia abajo, en la escala jerárquica, de acuerdo con su posición en la misma.

Los comisionados componían el gesto de los que están al cabo de la calle en cuestiones financieras de alto bordo, que les acreditaría para siempre, en el material gráfico de las agencias de noticias como inteligentes inquisidores, defensores de la cosa pública.

En definitiva, todos los comparecientes resultaron ser, según sus propias palabras, fieles y honestos servidores de la clientela de Bankia, incluidos los viejos pensionistas atrapados en las redes de las acciones preferentes, con una trayectoria diáfana, como Sus Señorías acaban de oír.

Cumplida su misión, todos los próceres miraron de soslayo, estiraron sus vestimentas, se fueron y no hubo nada.   


sábado, 28 de julio de 2012

Las caras lo dicen todo


Los políticos del Gobierno, conocedores de la deuda exterior de la economía española, cifrada en un millón de millones de euros y de lo que esto implica sobre nuestra viabilidad económica en el sistema monetario del Euro, palidecen y tensan sus facciones, ensayan una mirada perdida y balbucean frases ininteligibles, para contestar, saliendose muchas veces por la tangente, a las preguntas, algunas muy certeras,  de los periodistas acosadores.

Como estas reuniones son diarias, e incluso se repiten el mismo día, hacen pensar si no será un truco, el de reunirse, no precisamente para estudiar las implicaciones del caso, o simplemente ganar tiempo, sino para impetrar, entre todos, los favores de alguna divinidad que se muestre sensible a sus congojas y les ampare.

Resulta llamativo que los políticos de la oposición socialista, no se muestren en estos momentos exultantes y más sonrientes . Siguen ceñudos con la cara larga porque, pese a todo, las encuestas no les son favorables. Además quizás estén aburridos de sí mismos por llevar varios meses, repitiendo al Gobierno, como un coro griego: "¡no sabeis! ¡no sabeis!", siendo conscientes de lo que ellos saben tan bien de sí mismos.

Por el contrario, la oposición antes marginal, que asciende en las encuestas y duplica o triplica cada trimestre sus expectativas de voto, se muestra feliz, un tanto oronda, y aporta soluciones ideadas para alcanzar el poder en un visto y no visto, sintiéndose como el General Pancho Villa junto al acoquinado Emiliano Zapata, en el Palacio Presidencial, cuando ambos entraron con sus ejércitos en México D.F. el año 14 del siglo pasado.      

viernes, 27 de julio de 2012

Cataluña, Catalonia, Catalunya

La sardana: el baile catalán


Algunos definen Cataluña como "Territorio Histórico", lo cual no es mucho decir, porque resulta muy dudosa a estas alturas, la existencia en el mundo de algún territorio sin historia por breve que ésta sea.  Otros, en los tiempos modernos, han optado por una definición negativa en inglés, "Catalonia is not Spain", que viene a ser un exabrupto nacionalista, sin aclarar gran cosa sobre el objeto definido. Y, en fin, unos terceros para justificar sus ardores independentistas, aseguran que Cataluña es una Nación. Pues bien, que juzguen los lectores de estas líneas si es así, aunque entre ellos no figurará seguramente  mi cuñado Grego de Valladolid,  me temo, porque van a resultar un tanto largas y premiosas..  

Sin meternos en excesivas profundidades, la Historia de Cataluña, reducida a unas cuantas gruesas pinceladas, que me han parecido las más expresivas, es la siguiente.

Cuando los musulmanes irrumpieron en la Península, en el siglo VIII, cabalgando a marchas forzadas, la ocuparon en un par de años. Llegados a los Pirineos orientales, siguieron su avance  por las tierras entonces del Imperio Carolingio. Tras veinticinco años de ocupación de Narbona, los musulmanes fueron expulsados sin contemplaciones. Entonces el Imperio decidió apoyar la creación de condados, como primera línea de defensa de su territorio, la llamada "Marca Hispánica".

Siglo y medio después de la rebelión del noble visigodo Pelayo en Asturias, el Monarca carolingio, nombró conde de Barcelona a un tal Wifredo "el Velloso" ( en catalán, "el Pilós"). Tras la toma de Barcelona, al comenzar el siglo IX, la frontera de Cataluña con los estados musulmanes, permaneció inmóvil durante un siglo y medio largo, mientras las de León Y Castilla, habían rebasado ya la margen izquierda del río Duero, a unos cien kilómetros hacia el Sur. El interés de los carolingios por la reconquista resultó ser bastante descriptible en esta ocasión, aunque más adelante los franceses ayudaron a la Reconquista en los terrenos moral e ideológico, todo hay que decirlo.

Una vez libres de la tutela carolingia, los condados catalanes se subsumieron voluntariamente, mediante matrimonios principescos, en el Reino de Aragón, y la capacidad militar de éste, les permitió participar activamente en la conquista, de común acuerdo con Castilla, del oriente peninsular, hasta Murcia, y formar parte  a continuación en la potencia mediterránea que constituyó entonces la Monarquía aragonesa.

En el último tercio del siglo XIV, los Reinos de Castilla y Aragón, incluída Cataluña, se unieron por el matrimonio de Isabel y Fernando, creadores de la Nación Española,  quienes expulsaron al último Rey moro de Granada, completando la Reconquista  o liberación del antiguo Reino visigodo

En el curso de los siguientes dos siglos y medio, la sociedad catalana, hasta entonces atenta a lo suyo, debió experimentar algún cambio porque en 1648, Cataluña se colocó voluntariamente bajo la soberanía de Su Majestad el Rey Luis XIII de Francia. Quizás por la influencia del valido del Rey, el Cardenal Richelieu, el trato de los franceses hacia los catalanes, en cuestiones económicas y comerciales, no debió ser todo correcto , y estos últimos conscientes de haber cometido un error, se reintegraron en la Corona española en 1653, sin que se les reprochara nada.

La Guerra de Sucesión, a comienzos del siglo XVIII, iniciada a morir el enfermizo Rey Carlos II sin herederos directos, enfrentó a los países de la "Alianza de la Haya" (Inglaterra, Holanda, el Sacro Imperio Germánico... y Cataluña) que apoyaban al pretendiente Archiduque de Austria, con  Francia y el resto de España, cuyo candidato era el Príncipe francés Felipe, nieto del Rey Luis XIV.

Acabado el conflicto, Inglaterra se quedó tan ricamente con Gibraltar y las tropas del Borbón entraron en Barcelona el 11 de Septiembre de 1714, día recordado cada año como " fiesta nacional catalana" ("La diada") porque al parecer, a los catalanes no le gustaba el centralismo borbónico francés

No acabaron aquí las desgracias catalanas, pues durante la ocupación napoleónica de España .los catalanes que habían luchado heroicamente, como el resto de los españoles, contra el invasor, fueron incorporados esta vez involuntariamente, al Imperio Francés, al comenzar el siglo XIX (1809-1814).

Las ansias conquistadoras de Napoleón le llevaron a invadir Rusia, y los problemas que le planteó la fallida conquista de aquel enorme País, liberaron a España y, por tanto, a Cataluña de los ejércitos franceses. El emperador se desentendió de España, y la dejó, incluida Cataluña,en manos del nefando Fernando VII.

Durante la segunda mitad del siglo XIX y primera del XX, Cataluña se industrializó y enriqueció con el apoyo de todos, pues el mercado interior consumía productos catalanes más caros que los extranjeros en origen, pero artificialmente encarecidos mediante los aranceles establecidos por el "siniestro Madrid".

¿De todo lo expuesto, puede deducirse, señores del Jurado, que Cataluña es una Nación?


    


miércoles, 25 de julio de 2012

Nuestra sacrificada clase política


Hasta la segunda mitad de los años sesenta, en España pagaban impuestos directos fundamentalmente los trabajadores autónomos, comerciantes, labradores, etc. como el llamado impuesto "de industria".  

Entonces la incipiente clase media inició su motorización y una vez pasado el sarampión del "Seat 600", los ciudadanos sintieron la necesidad de contar con vehículos mas potentes. Así que los propietarios de coches a partir de 1.000 cc, se vieron obligados a hacer la declaración anual de la renta, porque iban de un lado a otro sentados sobre "un signo exterior de riqueza", según la norma vigente.

Desde este momento las arcas públicas dejaron de parecerse a las de los tiempos de Fernando VII, y lentamente comenzaron a colmarse , con la ayuda de otro impuesto directo, el de los "bienes inmuebles" abonados por los dueños de viviendas, que en las ciudades eran todos en la práctica.

Pasada la transición, los contribuyentes aumentaban año tras año, sin cesar, y las administraciones públicas se afanaban en idear nuevos impuestos, consiguiéndolo siempre, como el de "circulación de vehículos" y los aplicados, tanto al consumo de hidrocarburos, como al pago del seguro obligatorio.

El alegre ruido de tantos dineros cayendo en los cofres de los ayuntamientos, diputaciones, gobiernos autonómicos y central, comenzó a llamar la atención de muchos, provocando la aparición de vocaciones políticas irresistibles en aquellas personas proclives a dirigir los destinos de los demás.

Quien entraba en la política por la vía normal, los partidos políticos, llamaba a su lado acto seguido, a un primo, un cuñado, un sobrino, etc convirtiéndoles en asesores para, entre todos, soportar el peso de la Patria.

En dos generaciones las tres administraciones públicas han dado cobijo  en España a los 500.000  preclaros políticos  actualmente existentes, cifra esta que duplica a la de los políticos de Alemania, cuya población duplica a la española.

El caso es que cuando el ruido de las monedas al caer en las arcas estatales y en todas la demás, se ha mitigado tanto, siendo a estas alturas imperceptible, y se han cumplido con todo rigor las órdenes impartidas por los políticos de Bruselas, al objeto de aumentar los ingresos en las mismas arcas y hacer audible el tintineo de antaño, nuestros 500.000 políticos contienen la respiración sin moverse mucho para hacerse menos conspicuos, porque necesitan  reservarse para tiempos mejores, y ayudar a los hoy estrujados contribuyentes. Y así están las cosas.


martes, 24 de julio de 2012

Ya fuimos intervenidos una vez

Repitiendo la historia

Fernando VII, uno de los peores monarcas españoles, si no el peor, el Rey felón, mala persona, capaz de felicitar desde su exilio en Bayona a Napoleón Bonaparte por las victorias de los ejércitos franceses alcanzadas en su lucha contra los españoles, una vez liberado por El Corso en 1813, traía en los bolsillos de sus casaca, dos discursos, uno constitucionalista y otro absolutista , para pronunciar el más conveniente ante sus embelesados súbditos.

Fernando se percató de la inclinación de sus oyentes por el Absolutismo, y no dudó en ejercerlo, durante los seis años siguientes, gozando de las delicias proporcionadas por el Antiguo Régimen. Pero los tiempos habían cambiado y llegado el año 1820, con un País destrozado por la guerra napoleónica, que no levantaba cabeza, añadidas las arbitrariedades de Monarca y las necedades de sus Ministros, dieron lugar a una deuda pública desbocada. 

Las arcas del Estado estaban siempre exhaustas y pese el continuo aumento de impuestos, tasas, arbitrios, exacciones y gabelas, las necesidades del gasto público crecían sin cesar. Una inoportuna recesión europea y el exceso de empleados públicos en todos los estamentos nacionales, hicieron el resto para sumirnos en la ruina.

Así que la gente se hizo paulatimamente antiabsolutista y permitió que triunfara la sublevación liberal de Riego, el del himno de notas cantarinas, asumido por la Segunda República ciento diez años después, que en cosas como estas se bastó ella solita.

Los liberales se dispusieron a enderezar la economía del País y enjugar la deuda, doscientos millones de reales, creada en el Presupuesto para 1821, con vistas a proceder al relanzamiento económico de nuestra asendereada Nación, en tanto se desmontaban las viejas estructuras y vertebraba un mercado nacional digno de tal nombre. 

Todo esto fue un sueño bienintencionado, porque el Rey, de negro corazón absolutista, tras un trienio liberal dedicado a innumerables discusiones, dimes y diretes entre las diversas facciones liberales, solicitó, y obtuvo la intervención legitimista de las potencias europeas (Francia, Austria y Rusia) plasmada en la ocupación de España por los llamados "Cien Mil hijos de San Luis" el ejército enviado por Luis XVIII al mando del Duque de Angulema, acantonado aquí hasta el año 1828, a cargo del País, naturalmente.

¿Por qué nuestros políticos actuales no leen nuestra Historia? A lo mejor se les ocurría algo para salir del actual embrollo

lunes, 23 de julio de 2012

Similitudes

Las tropas del General Martínez Campos entran en Cartagena

Hubo una época en España, a partir de la Revolución llamada Gloriosa de 1868, caracterizada por la expulsión de Isabel II de su Trono, durante la cual, la metafórica nave del Estado fue dando bandazos en las procelosas aguas de la política nacional, porque todos, políticos de todas las tendencias, militares de todas la ideologías y obediencias, abogados sin pleitos, periodistas y demás opinantes, querían imponer sus criterios, sucediéndose tumultuosamente en el gobierno de Madrid, dándose empujones unos a otros sin descanso.

Uno de los episodios más chuscos de aquellos años (1868-1874) fue el de la constitución de los Cantones, en realidad, municipios auto-declarados independientes, que pretendieron construir "de abajo arriba" una República Federal, por la fuerza de las armas.

El Cantón más activo y famoso durante los siete u ocho meses de su existencia, resultó ser el de Cartagena, por la belicosidad de sus Jefes, un tal Gálvez y Roque Barcia, diputado a Cortes, dos puntos filipinos. 

Ambos dirigieron expediciones terrestres y navales, de carácter punitivo a otros Cantones vecinos que se habían negado a financiar los abundantes gastos del Cartagenero, pues tenía  la mitad de la flota nacional anclada en su puerto. La ciudad de Alicante, otro cantón, cercano fue sometida a un enérgico bombardeo por la flota de Cartagena, porque se había negado a financiar nada, así que aguantó estoicamente la lluvia correspondiente de bombas,  dedicándose después a restañar sus heridas, no tantas en realidad, dada la impericia de los  oficiales cantonales improvisados. 

Una decidida marcha sobre Madrid, con propósitos de conquistar la capital fue detenida y desarmada en Chinchilla (Albacete) y allí acabó la aventura de tanto iluso.

Los Jefes  cantonales de la antigua Cartagonova discutieron seriamente durante  muchas horas, la posibilidad de declarar la guerra al Primer Reich alemán, pues una fragata alemana había capturado al navío cantonal "Vigilante", declarado pirata, como el resto de la flota de Cartagena, por el pobre y atribulado Gobierno de Madrid.

Pensando en su negro porvenir y con el propósito de salvar los muebles, Galvez y Roque, solicitaron el ingreso del Cantón en la Unión norteamericana de los EE.UU., tal como está puntualmente documentado, pero antes de obtener una respuesta de la Casa Blanca, debieron rendirse, al ser ocupada la semi-derruída Cartagena, por el Ejército del General Martínez Campos, quien puso un poco de orden  en la vida nacional, al tiempo que colocaba en el trono de Madrid a Alfonso XII, hijo de la destronada Reina Isabel.

La pregunta del día es la siguiente: ¿Fueron Galvez y Roque muy distintos de nuestros contemporáneos Cayo (Diputado a cortes como Barcia) y los toscos sindicalistas Mendez y Toxo, a juzgar por las inconveniencias que dicen y hacen  todos los días? 

   
             

viernes, 20 de julio de 2012

La Revolución en marcha

Golpe de Estado de Pavía

Los líderes socialdemócratas españoles y sus adláteres sindicales llenan las calles con los ciudadanos afectados por las medidas de ajuste económico promovidas y aprobadas por el Gobierno para que, entre otros objetivos, intenten tomar la sede del Congreso y expulsen de sus escaños a la mayoría gubernamental, obligándola, como medida inicial, a pecnortar en la Carrera de San Jerónimo, en tanto no olvidan a los mineros del carbón, alentándoles en su labor de crear la máxima confusión posible, cortando las carreteras de Asturias, León y norte de  Castilla.

Algunos políticos de la oposición deben pensar que días como los actuales constituyen la oportunidad de su vida, y les brindan la posibilidad de cumplir sus sueños, haciéndose literalmente con el Poder  mediante "un golpe revolucionario" de gran estilo y creen tener la victoria al alcance de la mano.

Otros más legalistas, piden un referéndum, sin concretar el tema (salida del Euro, salida de la Unión  Europea)  para difuminar a don Mariano hasta la sublimación. El caso es "crear un Régimen democrático  legítimo surgido de las urnas" como les encanta repetir.

Ayer, al término de otra asendereada jornada de protesta, los líderes sindicales Méndez (socialista) y Tocho (comunista), siguiendo sus impulsos naturales para reponerse de las fatigas que acompañan a todas las revoluciones, se acercaron a una cervecería y marisquería. Cuando ambos se disponían, sintiendo en sus bocas la salivación propia del caso, a diezmar sus platos de cigalas, regándolas con unas jarras de cerveza, justo en el punto de frialdad preciso, aparecieron en el local unas  individuos en plan levantisco, criados a sus pechos sindicales y abortaron, en los dos líderes, la ingesta apenas iniciada, obligándoles a abandonar el campo. Es lo que tienen las revoluciones. Se sabe como empiezan. Todo lo demás, se desarrolla a su aire.    

jueves, 19 de julio de 2012

De momento, el oxígeno atmosférico es gratis

Cristobal Montoro, Ministro de Hacienda, co-autor de la política económica del Gobierno

He recordado alguna otra vez, y hoy necesito traerlo a colación, el episodio tan expresivo, dibujado a pluma por Ricardo Marín, que protagoniza un alguacilillo de la Plaza de Toros de Madrid, allá por el año 1750, corriendo a través del patio de caballos, mientras se sujeta con una mano el tricornio, embutio en precario sobre la peluca, y grita a un correo quien, con el pie izquierdo metido ya en el estribo, se dispone a saltar sobre su noble bruto: "¡diga al Corregidor que nos envíe la guardia valona, la Plaza está que arde!"

El nerviosismo del alguacilillo captado con tanta gracia por Marín, es el mismo que consiguen crear estos días en los lectores , los redactores de los periódicos de papel y digitales nacionales cuyas primeras páginas  gritan al unísono "¡el ambiente está que arde!".

En el Congreso de los Diputados de la Carrera de San Jerónimo de Madrid, el Gobierno respaldado por una mayoría absoluta, produce leyes  a velocidad constante, aprobadas acto seguido, estableciendo subidas de todos los artículos y servicios posibles y recortes de todos los sueldos y prestaciones imaginables, para merecer la aprobación de los severos organismos bruxelenses que desconfían de estos políticos meridionales y no les quitan el ojo de encima porque han demostrado ser en el pasado unos réprobos de tomo y lomo, y para los eurócratas todos los políticos periféricos, de cualquier tendencia, son iguales: aficionados a la danza, al jolgorio, y poco de fiar.

El caso es que según los periódicos también arden las calles de las ciudades con los funcionarios amotinados, menos en Mieres, capital de una de las cuencas mineras asturianas. Los componentes del retén de guardia del cuartelillo de bomberos de esta villa, se han hecho una foto, que a estas horas habrá dado ya la vuelta al mundo, de espaldas, tocados con su casco reglamentario, calzando su botas reglamentarias y prescindiendo de todo lo demás, sea o no reglamentario. Sobre sus cabezas se muestra un cartel con la versión literaria correspondiente a la gráfica que ellos representan: " De esta guisa nos deja el Gobierno"   

miércoles, 18 de julio de 2012

Quejosos y quejicas

La Habana que se cae

Tengo entendido que el Partido Socialista Español, en un alarde de condescendencia y magnanimidad prócer, en tiempos de Felipe González, destacó a uno de sus más conspicuos economistas para impartir sus sabios consejos a los responsables de la precaria situación cubana, una vez suspendida la ayuda prestada por la Unión Soviética al régimen de Castro.

Han pasado veinte años desde entonces, y las noticias que tenemos del desarrollo económico actual de la Perla del Caribe, pese al economista de marras, son muy poco estimulantes, a juzgar por lo que cuenta Yoani Sánchez en su blog.

Las raciones cubanas de alimentos, semanales o quincenales, medidas por gramos, recuerdan a los ya contados supervivientes de la correspondiente época española, las asignadas por la "Comisaría de Abastecimientos y Transportes" (CAT), adquiridas mediante la entrega de los cupones señalados de la cartilla previamente distribuida a la paciente población. 

A las desoladas amas de casa que salían entonces  de las tiendas, con sus menguadas raciones, el tendero, beneficiario del sistema, moviendo la cabeza de un lado a otro, les decía "¡se quejan ustedes de vicio!" 

Nuestra situación actual es bastante más compleja que la cubana, pero sus causantes pertenecen  al mismo conjunto ideológico de los líderes cubanos. De aquí que sea pertinente la pregunta dirigida a los responsables de las Autonomías rebeldes y de los partidos de izquierdas que apoyan la subversión en la calle: "¿nostalgia de las cartillas de racionamiento?"