La aplicación de un modelo de “convivencia política” como el soviético, de alguna manera será preciso llamarlo, pudo dar su fruto a corto plazo, tal fué el caso de Cuba, con la ayuda de la aplastante propaganda de la izquierda occidental y más concretamente de la europea. Todavía recuerdo la visita del filósofo francés Sartre a la Isla acompañado por su mujer, a los campos de tomates cubanos, escuchando con unción las explicaciones del Ché, quien acababa de descubrir el estilo progresista del cultivo de la baya, y daba entusiasmado detalles inéditos de la revolución hortofrutícula caribeña.
La imagen mundial de la Perla del Caribe, cambió de un día para otro. Del manisero bailón que vendía su mercancía en las calle de La Habana vieja, se pasó a los bloques de hombres uniformados al estilo bolchevique, en formaciones cerradas, avanzando con las armas dispuestas y el ceño fruncido, capaces de pasar por encima de cualquier enemigo, dejándole laminado
Pero a medida que los líderes cubanos han ido perdiendo músculo y decalcificándose sus osamentas, aquel derroche inicial de energía se desvanece, en tanto es patente para todos, menos para Zapatero, Moratinos y sus incondicionales, que la situación cubana carece de futuro aunque, de momento, tampoco tenga otra alternativa, porque el aplastamiento de los disidentes fué la única asignatura que los cubanos tomaron en serio en el curso de las clases moscovitas, y ahora está dando sus resultados.(1)
Salvo China, cuya civilización milenaria constituye un factor de exportación imposible, los países que ensayaron el comunismo, con diferentes matices locales, fracasaron ó no levantan cabeza. Dados estos antecedentes, conocidos por todos, resulta patético contemplar a Cayo Lara, coordinador de Izquierda Unida, explicando anoche en TV, las razones de la rebelión de sus bases, ajenas por completo a la ideología, que en algunos ayuntamientos, los extremeños especialmente, niegan su apoyo a los encanallados concejales socialistas.
(1) Los cubanos disidentes que excarceló el Régimen castrista, a condición de no volver jamás a Cuba, fueron traídos por Moratinos con sus familiares a España medio engañados, pues aquí no les han concedido el estatus de refugiados políticos, sino el de meros emigrantes y malviven como pueden. Algunos se han marchado a lugares más acogedores, en tanto Moratinos obtuvo lo que quería, es decir, el voto de Cuba en la ONU para ser nombrado Director de la FAO.








